El entrenamiento funcional tiene su origen en la rehabilitación de lesiones de deportistas de alto rendimiento. Está desarrollado por kinesiólogos y médicos especialistas, por lo cual es muy eficaz para personas que tengan que recuperarse de lesiones físicas, traumáticas o no: patologías de columna, cadera, rodilla, hombros, etc.  En lo que hace al tratamiento de la obesidad, el entrenamiento funcional desarrolla programas específicos para los pacientes, incluyendo todos los niveles de sobrepeso.

Se trata de una forma de actividad física que, basándose en ejercicios cortos y de gran intensidad, permite generar un alto gasto calórico en poco tiempo. Contribuye a mejorar la flexibilidad, movilidad y equilibrio del cuerpo; a la vez que se queman grasas y se desarrolla masa muscular.

La técnica consiste en clases grupales de 50 minutos, siempre diferentes entre sí, que comprenden todas las funciones del cuerpo al mismo tiempo en sus tres planos de movimiento: hacia adelante, hacia los costados y hacia atrás. Libre de máquinas, rutinas y cargas compresivas, se trabaja con elementos blandos, como bandas elásticas, conos inteligentes, hexágonos, patines de deslizamiento, balones medicinales, bandas de suspensión, etc.

Es muy beneficioso para la salud ya que el trabajo de bajo impacto, libre de cargas compresivas, que promueve la recuperación física general. La coordinación y estabilidad son una parte fundamental de las clases; los movimientos se realizan en forma encadenada, usando gran cantidad de musculatura al mismo tiempo, y se entrena por aceleración y cambios de ritmo. Las pausas de descanso son más cortas que el entrenamiento convencional y la intensidad de los ejercicios mayor, por lo cual se generan cambios más rápidamente. Un entrenador dirige las clases y entrenamientos siempre, ya que nadie entrena solo. Se ejercita sin máquinas y sin pesas.

Los cambios empiezan a notarse luego de las cuatro semanas de entrenamiento, aproximadamente. Estos cambios se definen de acuerdo al objetivo específico de cada persona.

Antes de ingresar a la clase, se realiza lo que llamamos una “evaluación funcional”, que consta de una entrevista y evaluación física, a través de lo cual se determina junto al alumno objetivos y plazos de entrenamiento para lograr los resultados que busque y necesite. Lo fundamental del entrenamiento es que es aplicable a todos los casos y edades, proponiendo programas diferentes, grupales o personalizados.

El entrenamiento funcional es uno de los métodos más efectivos dentro de la preparación física para conseguir beneficios específicos tanto en el rendimiento deportivo como para mantenerse en estado y verse saludable. Optimiza todo tu cuerpo, logrando mejorar las capacidades que quieras potenciar como la coordinación, el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad  e, inclusive, apuntando a un trabajo que active metabólicamente la quema de grasas. Este tipo de entrenamiento aborda el movimiento corporal en todos sus ejes y planos, por ello se considera un entrenamiento completo.

No está contraindicado para nadie, al contrario, lo pueden realizar todas aquellas personas en recuperación física y todos aquellos que estén aptos para realizar ejercicio, salvo contraindicación médica.