El control ginecológico es fundamental para prevenir distintos tipos de patologías, en especial las relacionadas con el cuello de útero. En tal sentido, los especialistas recomiendan que una vez al año las mujeres se hagan el examen de rutina.

El control ginecológico incluye:

  • el Papanicolau (PAP): se trata de un examen citológico en el que se toman muestras de células epiteliales, en la zona de transición del cuello uterino, en busca de atipias celulares que orienten a la presencia de una posible neoplasia de cuello uterino.
  • la Colposcopia: consiste en el examen visual del conducto vaginal y del cuello del útero. Esta prueba sirve para identificar de forma precoz posibles lesiones precursoras de un cáncer, o lesiones ya cancerosas, y también permite tomar biopsias (extraer muestras) de las zonas que resulten sospechosas para estudiarlas posteriormente en el laboratorio, e incluso se pueden extirpar estas lesiones.
  • Ecografía transvaginal: es una técnica de alta resolución para evaluar el útero, en especial el endometrio y los ovarios.
  • Mamografía: es un tipo de radiografía de las mamas. Las mamografías pueden mostrar tumores mucho antes de que tengan un tamaño suficiente para que el paciente o médico puedan percibirlos. La mamografía anual sólo se recomienda desde los 40 años, comenzando más temprano únicamente en mujeres con historia familiar directa de cáncer de mama.

Los dos primeros buscan posibles lesiones que, si se las deja evolucionar, puedan generar algún tipo de lesiones pre-cancerosas asociadas al cáncer de cuello uterino. Estos procedimientos son básicamente preventivos, aunque no sean estrictamente una prevención primaria.

En lo que haca al examen mamario, se recomienda realizar una mamografía y una ecografía mamaria entre los 35 y los 40 años, y luego de esa edad incluirlas rutinariamente en los controles. En el caso de aquellas pacientes con antecedentes familiares directos con diagnósticos de cáncer de mama en edades jóvenes (40 – 50 años, incluso un poco menos) se recomienda realizarse estudios con mayor anterioridad.

La ecografía transvaginal o ginecológica en el control puede ser solicitado ante la sospecha de una patología, cuando hay algún síntoma, o ante la eventualidad de tener que llevar un control más estricto sobre alguna lesión ovárica.

El control muchas veces es la única manera de detectar tempranamente enfermedades como el cáncer de cuello de útero, cáncer de ovarios, cáncer de mama y cáncer de vulva, entre otras patologías, que si son tomadas de manera precoz, se cuenta con muchas más chances de vencerlas, por lo que el control ginecológico es sumamente importante.